Pinceles que ruedan bailando su ritmo, invitan colores, texturas y brillos... los tintes se unen en un remolino, invaden la tela que ya es su nido... una melodía en el fondo del alma que mueve las manos y silencia los ruidos, una sinfonía de amor que no calla... una pasión sin memoria ni olvido...
Namaste!
Marina Redolfi
lunes, 9 de agosto de 2010
Comienzo
ÓLEO DE 1X0,70 mts INTEGRAMENTE REALIZADO EN ESPÁTULA
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